No sé, veo que los demás compañeros rinden más y mejor que yo. Me siento inseguro constantemente. Me cuesta concentrarme y me equivoco todo el rato. Cuando hago cualquier tarea, después me planteo si lo habré hecho bien y me invade un miedo enorme al pensar que mi jefe vendrá en cualquier momento a regañarme por mis faltas. Creo que no estoy lo suficientemente preparado y que todo el mundo se da cuenta de que no valgo para el puesto. Si tengo dudas y tengo que preguntar a los demás me coge mucha ansiedad y normalmente no digo nada, pero después no sé hacer las tareas y entonces me siento un inútil. Cuando tengo que hacer alguna presentación me quedo bloqueado, me cogen sudores y le doy vueltas y vueltas a lo que los demás estarán pensando de mí. Incluso me despierto por las noches con pensamientos intrusivos que me invaden y me torturan.
Los motivos por los cuales las personas pueden padecer este tipo de problemas son varios, pero siempre agrupan dificultades: De tipo psicológico: Como baja autoestima o inseguridad extrema. También, baja tolerancia a la frustración, expectativas muy elevadas o demasiada autoexigencia. De tipo biológico: Es muy frecuente que estos pacientes padezcan de ansiedad y en algunos casos se requiera de un tratamiento farmacológico. De entorno: Si observamos sus vidas y experiencias vitales, seguramente observaremos que estos problemas se arrastran desde la infancia o adolescencia, en que se preocupaban mucho por los estudios, exámenes y notas. Quizás han tenido padres muy exigentes o han vivido experiencias laborales traumáticas como mobbing o burnout.
La baja autoestima, el problema principal. Cuando indagamos con el paciente, observamos que éste constantemente se deslegitima, creyendo que nunca tiene la razón y que si algo va mal, seguro que es por su culpa. No se escucha a sí mismo sino que está constantemente pendiente de las reacciones de los demás e intentando pensar lo que querrán sus compañeros o jefes. No es comprensivo ni compasivo consigo mismo sino que se culpabiliza y se machaca todo el rato, hundiéndose más y más en su agobio personal.
Este tipo de personas, en muchas ocasiones, tienen expectativas demasiado elevadas e imposibles de realizar como ser perfectos y no equivocarse nunca, de manera que se vuelven perfeccionistas y obsesivos en el trabajo para evitar errar. Acostumbran a pensar todo el día en cosas del trabajo y, en muchas ocasiones, estas dificultades acaban afectando a otras áreas de su vida, como a la pareja o actividades de ocio.