Apoyo y cariño: dar a amor a los hijos desde pequeños sin condiciones es decir, sin condicionar al niño de que solo se le quiere o ama cuando hace las cosas bien.
Expectativas positivas: Tener expectativas positivas y reales de los hijos las cuales de alguna manera ellos conocen, en el sentido de que los padres reconocen todas las cosas buenas que tienen y creen en ellos y en que podrán lograr lo que se propongan.
Enseñarles a relacionarse y comunicarse con los demás: las relaciones sociales son importantes en la vida de los hijos, tener amigos, jugar y compartir con ellos, en la medida en que los padres tengan buenas relaciones con sus amigos donde exista la comunicación abierta, el respeto de las opiniones, el perdón, podrán ensañar a sus hijos no solo con los consejos o recomendaciones que le den sino a través del ejemplo.
Capacidad para resolución de conflictos: Enseñar a los hijos a resolver conflictos a través del dialogo y no la violencia, enseñarles de un problema a identificar las distintas soluciones a ese problema, y que lo importante es resolverlo no enfocarse en el problema, si desde pequeño le enseñas que lo más importantes son las soluciones y no el problema en si tu hijo/a tendrá el éxito asegurado.
Permitirle ser autónomo: es vital que el niño sepa que aunque cuenta contigo y lo apoyas él es una persona autónoma capaza de tomar sus propias decisiones y acciones, cuando le permites a tu hijo ser autónomo este podrá actuar con independencia y como consecuencia podrá controlar su entorno.
Promover un mensaje de esperanza: enviarle el mensaje de que la esperanza es siempre posible, y aclarar que en la vida nadie se halla tan destruido en la vida hasta el punto de ya no poder hacer nada con sus vida.
Crear con tu hijo/a un clima de relación positivo: donde promuevas seguridad, autoestima y tolerancia a la frustración con mensajes tales como: “ Cuenta conmigo “, “Te quiero, estoy orgulloso de ti”, “no importa que te hayas equivocado puedes volver a intentarlo”