Atender nuestras emociones
Identifica y etiquetar la emoción
Comprender y aceptar la emoción
Analizar la emoción
Regular la emoción
Consiste en parar y poner el foco en ¿“cómo me estoy sintiendo”?
Utilizamos etiquetas generales para nombrar nuestras emociones
Este paso consiste en sentir plenamente la emoción sabiendo que será algo transitorio y que acabará digiriéndose
Para hacer este paso es necesario contextualizar la emoción, es decir, conocernos a nosotras mismas con esta emoción
Tras realizar los pasos anteriores es momento de preguntarte ¿qué forma de regulación se adapta mejor a mi emoción y situación?
Tienen varias opciones:
Expresar a solas: escribiendo o hablando en voz alta, por ejemplo
Expresarlo a otra persona: teniendo cómo vamos a transmitir la emoción y su significado, y a quién
Plan de acción: escribiendo todos los posibles escenarios que te estás imaginando y reflejando; ¿cuál crees que sería la cual sería la mejor forma de actuar en cada uno de ellos?
Plan de pensamiento: ¿Tengo suficiente información para sostener este pensamiento?
Pensar de esta forma, ¿qué perjuicios y beneficios me trae?
¿Cuál es la forma de pensar que mejor me hace sentir sin caer en el autoengaño?
Y, simplemente, continuar:
La distracción y movilización de tu atención a otros estímulos, puede ayudarte a cambiar el foco; dar un paseo, cocinar, hacer la compra… Esto no quiere decir que le demos la espalda a la emoción; sino ya la hemos atendido; visto, identificado, aceptado y analizado y ahora, podemos avanzar. Deja que esta emoción permanezca y, si es posible, puedes realizar actividades que te resulten placenteras.