Una de las características de las personas que presentan una baja autoestima es que suelen autolimitarse y sentir que no valen lo suficiente. También afecta a la apariencia física, los conocimientos, actitudes, creencias y habilidades. Por lo tanto, no se podrá afrontar la vida con la decisión y el optimismo necesarios. Si somos conscientes de nuestras cualidades, a través de nuestra propia mirada y la de los otros, tendremos las herramientas y estrategias para conocer y mejorar nuestra autoestima. Y eso nos ayudará a sentirnos mucho mejor con nosotros mismos, influyendo en nuestro comportamiento. La importancia de cuidar la autoestima es fundamental para convivir en harmonía con la sociedad. El grado de pensamientos positivos o negativos que tengamos sobre nosotros mismos será determinante a la hora de expresarnos y tomar decisiones. La autoestima nos permite crear nuestra identidad como personas. El autoconcepto está muy ligado a la autoestima ya que, si tenemos un autoconcepto negativo, tendremos una baja autoestima. Si por el contrario tenemos un autoconcepto positivo, tendremos una alta autoestima. Esto muestra que una buena autoestima tiene un impacto significativo en nuestro bienestar emocional. Cuando se llega a la adolescencia, esta construcción de la autoestima puede verse muy alterada. La adolescencia es una etapa compleja y de cambios a nivel físico, psicológico y social que se suceden con mucha rapidez. Estos cambios pueden afectar intensamente a sus emociones y sentimientos. Para los adolescentes, estos cambios son un reto que puede dar lugar a problemas de autoestima, afectándolos no solo emocionalmente, sino en el desarrollo de su potencial debido a las inseguridades y complejos que se generan.