No le pidas o exijas a tu pareja por ahora que confíe en ti.
Debe existir coherencia entre tus palabras y tus acciones, así que procura ser paciente.
No le mientas en nada, ni siquiera en pequeñeces.
Lo mejor que puedes hacer es hablar sinceramente, aunque a tu pareja no le guste pero, a veces, es necesario hacerlo para reconstruir la confianza.
Tu pareja debe sentirse segura contigo.
Muéstrate tal y como eres.
Esto produce seguridad al conocer tus reacciones y evitar crear falsas expectativas.
Debes seguir siendo alguien predecible para tu pareja.
Sé constante y paciente.
Intenta hacer todo lo posible por rectificar la situación, sin vacilaciones y de una forma constante y madura.
Y pensando que tienes que empezar desde cero para recuperar la confianza perdida.
Concederos un tiempo si es necesario.
Si la situación es fruto de la infidelidad o una comunicación muy deteriorada podría ser buena una pequeña separación para superar la crisis y aliviar el dolor producido e, incluso, para echar de menos.
Necesitarás un tiempo para tranquilizarte y volver con calma, sin los nervios ni la rabia del engaño.
Quédate al lado de tu pareja.
Porque necesita solucionar las cosas CONTIGO así que tienes que estar disponible para ella.
Tu presencia física puede ayudar mucho a que tu pareja gane seguridad y empiece a creer que no le vas a volver a engañar.
Se recomienda que este acercamiento físico se haga de manera gradual, es decir, poco a poco.
Termina la relación con la tercera persona de forma clara y abierta, si ésta es la causa de la desconfianza.
Dicha persona es una parte muy importante de vuestro problema de pareja.
Además, piensa que engañar es totalmente una elección y eres tú quién debe asumir su error respondiendo a todas las preguntas de tu pareja.
No tengas secretos.
Cuando estás en una relación no puedes esconder cosas porque ello mata la confianza y, por tanto, la relación.
No escondas nada, ni emocional ni material.
Si no sabes algo, pregúntale.
Y, especialmente, si no sabes cómo manejar la situación.
Nunca des por hecho que sabes cómo se siente tu pareja.
Al contrario, escúchale cuidadosamente, intenta ponerte en su lugar y pregúntale, si es necesario.
Tu pareja no es perfecta, comete errores, admítelo.
Piensa también en los motivos que llevaron a la situación en la que estáis.
Piensa en si tú no cometes errores.
Todos somos humanos.
Si pensamos que nosotros/as “nunca lo haríamos”, deberíamos tener en cuenta que la vida tiene una forma muy ingeniosa de demostrarnos que estábamos equivocados/as.