Establece una línea de tiempo, el primer paso en el proceso de desarrollar una gran relación y tener excelentes conversaciones es hacerle saber a la otra persona que hay un final a la vista y que está muy cerca.
Comunicas muchas cosas sin decir una sola palabra, así que es importante que envíes las señales correctas, una sonrisa no hace daño.
Hablar a la velocidad de la luz puede hacer que parezcas nervioso y evita que los demás te entiendan, además de que puede parecer agresivo, las investigaciones han demostrado que, al conocer a una persona nueva, necesitas lograr que se sientan cómodos, y eso se puede lograr hablando de forma más pausada y clara, para que les des tiempo de procesar lo que estás diciendo.
Puede ser algo simple como pedir una dirección o que te presenten una pluma, como seres humanos, estamos biológicamente condicionados para atender las solicitudes de asistencia.
No trates de alimentar tu propio ego o necesidades, sino que siempre es mejor que te enfoques en lo que la otra persona quiere, en escucharla, hacer que se sienta reconocida y apreciada, hay que validar a los demás, las claves son escuchar, tener consideración y dar tu opinión, pero siempre en tonos positivos y que ayuden a los demás a sentirse mejor con ellos mismos o a tener un enfoque constructivo que sea útil.
Las preguntas correctas, seguramente ya sabes que a las personas les gusta hablar sobre ellas mismas y contar sus historias y logros, es por esto que se recomienda que hagas las preguntas “cómo, cuándo y por qué”, esto ayuda a que la conversación fluya y a que se note que estás interesado en hablar con alguien.
Esto es bastante simple, se trata de responder a un buen gesto con otro, si alguien te está contando una historia personal, debes hacer lo mismo.