Cuanto más evitemos lo que nos da miedo, más grande se va a hacer ese temor. La solución: En el caso de la conducción, si quieres superar el miedo es importante que tomes consciencia de la importancia de coger el coche. Al principio, lo puedes hacer con compañía, en tramos muy cortos y en los que apenas haya tráfico. Si te da miedo aparcar, por ejemplo, puedes buscar algún polígono industrial en días en los que esté vacío y practicar durante el tiempo que necesites. Cuanto más te expongas a esa situación, más te vas a habituar a ella y, poco a poco, los síntomas relacionados con el miedo (sudoración, taquicardia, nauseas...), se reducirán hasta desaparecer. Por otro lado, ten en cuenta que esta exposición tiene que ser gradual. Conviene que empieces desde lo más sencillo y no des más pasos hasta que dejes de tener sintomatología. La clave está en aceptar que habrá momentos en los que nos suden las manos o nos duela un poco la tripa, y que eso es algo normal dentro del proceso. Es importante confiar en que poco a poco, con calma y con pequeños pasos que nos sintamos capaces de dar, todos esos síntomas acabarán desapareciendo. Inicialmente, contar con el apoyo de otras personas cercanas es algo muy positivo. Nos puede dar cierta sensación de seguridad si cogemos el coche acompañados. Lo ideal es que esa relación de apoyo inicial no se acabe convirtiendo en una relación de dependencia, en la que no cojamos el coche si no es con compañía. El primer día nos dará un poco de miedo o sentiremos inseguridad, pero es fundamental confiar en que es cuestión de tiempo y acabaremos superándolo.