Para empezar, debes entender lo que es este trastorno, cuáles son las patologías y características que presenta tu compañero para poder mostrar empatía. Sin empatía es mucho más sencillo que surjan los conflictos. Es fácil frustrarse si en primer lugar tratas de entenderlo a él, pero también es muy importante conocerlo bien, hacerlo sentir cómodo, apoyarlo en todo momento y vigilar que se tome su medicación. Probablemente, tú seas su principal centro de apoyo, y cómo se sienta él dependerá en muchas ocasiones de cómo te sientas tú. Trata de ser positivo, de evitar discusiones y establecer determinadas pautas en el comportamiento de la relación. En sus fases depresivas debes fomentarlo a realizar actividades físicas o de su agrado y dispensarle cariño. Del mismo modo, en sus cambios más bruscos de humor, debes tratar de transmitirle tranquilidad, fomentando una rutina que le transmita estabilidad. Debe notar que le necesitas, tu disposición a ayudarle, pero sin que ello se traduzca en responsabilizarte de su vida o convertirlo en una víctima. Incluso, si los dos estáis de acuerdo, puedes participar en sus psicoterapias o consultar a un profesional por tu propia cuenta si la situación se torna más difícil.