Darse un paseo por el bosque, en silencio, permitiendo escuchar, oler, respirar conscientemente, activando la sensibilidad y la suavidad, puede tener unos beneficios que no imaginamos. Rodearnos de árboles, pasear con atención plena por el bosque con tu equipo de trabajo, primero en silencio, activando los sentidos, permite tener una experiencia fuera de las exigencias, de la rapidez, y del cumplimiento estresante de tareas. Simplemente permite conectar con lo que la naturaleza entrega, con sus distintos olores y sabores, llevando la mirada más allá de lo que se suele mirar. Los ritmos del bosque van a permitirte un estado de mayor confianza y serenidad, una mirada más profunda y liviana, un tiempo propicio para generar con los tuyos lazos, que os ayuden a caminar el día a día con otra perspectiva. El doctor Qing Li fue pionero en investigar el impacto que pueden tener los baños de bosque en la persona, nos habla de que el estrés se reduce, que bajan los niveles de cortisol en sangre y la presión arterial, estimula la reacción de reposo y recuperación y estimula el sistema inmune. Ayudan al bienestar físico y emocional.