Es lindo caminar al aire libre para que te conectes con la madre tierra y si puedes hacerlo descalzo, mejor.
Centra tu atención en los sonidos, olores, temperatura, etc. que se encuentran en los alrededores del lugar que hayas escogido para meditar.
Si tu mente se dispersa o se abruma, busca entrar en calma y vuelve tranquilamente a centrarte en cada paso que das, en los sonidos que estás escuchando y en lo que está pasando en el momento.
Concéntrate en sentir realmente lo que dices (o piensas).
Recuerda: Es importante dejar de lado todas nuestras preocupaciones y ansiedades, dejar de pensar en el pasado o el futuro, y disfrutar del presente.
Se trata de un ejercicio de presencia, de vivir el momento presente, que se practica de forma consciente y si lo haces regularmente, puede convertirse en un ejercicio de crecimiento personal y hasta de experiencia espiritual.
Meditar caminando consiste en disfrutar del camino.
No caminamos para llegar a algún lado, sino por el mismo hecho de caminar, para estar en el momento presente y disfrutar de cada paso.
Se trata de caminar despacio, de un modo relajado, con una leve sonrisa en los labios.
Es un ejercicio que hace del andar un gesto espiritual y que procura una profunda sensación de paz y orden interior.
Este ejercicio se practica en silencio y descalzo mientras caminas.
Debes encontrar un espacio donde puedas moverte.
Te recomendamos intentarlo en diferentes lugares, a diferentes horas, para que tengas varias experiencias.
Así que si estás con ganas de probar este tipo de meditación, puedes aprovechar para hacer esta meditación guiada que te ayudará a conectar con el entorno y a observarlo como si fuera la primera vez que lo vieses.
Es sencilla, corta, apta para hacer en cualquier momento y en cualquier lugar.
Déjate llevar por este audio cada vez que sientas que necesitas conectarte con la tierra y necesites sentirte enraizado en tu cuerpo.
Conéctate con la Tierra mientras meditas
Queremos invitarte a conectar con la Tierra desde otro lugar: meditando.
Pero igual, acuérdate que cualquier lugar, así sólo puedas practicarlo en un lugar cerrado, va a ser mágico.
La sensación de plenitud y bienestar que experimentarás al meditar caminando, no se compara con nada.