Para fomentar la resiliencia en la familia, podemos comenzar refuerza su autoestima y seguridad, haz que se sientan valorados por lo que son. Enséñales a aceptar y valorar la diversidad, explícales que hay muchas formas de constituir una familia y que todas son válidas. Fomenta una comunicación abierta y honesta, crea un ambiente en el que se sientan cómodos para hablar sobre sus emociones, miedos y preocupaciones. Ayúdales a desarrollar habilidades para resolver problemas, enséñales que los problemas y retos forman parte de la vida y que pueden afrontarlos de manera positiva.
Promueve la independencia y la responsabilidad, puedes ir dándoles pequeñas responsabilidades acordes a sus edades y capacidades. Enséñales a manejar la frustración y la adversidad, muéstrales que es normal sentirse triste o sentir frustración, pero que siempre hay maneras de seguir adelante. Rodéales de una red de apoyo afectiva, los niños, niñas y adolescentes resilientes necesitan sentirse respaldados. Fomenta la empatía y el respeto por los demás, ayúdales a ponerse en el lugar de los demás, a entender que cada persona tiene su historia y a actuar con respeto y amabilidad.
Sé su ejemplo de resiliencia, los niños, niñas y adolescentes aprenden más con el ejemplo que con las palabras, demuestra cómo afrontas los desafíos con calma, perseverancia y actitud positiva. Enséñales que cada dificultad es una oportunidad de aprendizaje y crecimiento. Lo más importante es brindarles amor, comprensión y un entorno estable donde sientan aceptación y apoyo. La resiliencia es como un músculo que se fortalece con cada desafío superado.