La resiliencia como lo señala Cyrulnik, es un término tomado de la física, que denota la capacidad de un cuerpo para resistir una fuerza. En el contexto de la psicología, define el poder de las personas para superar la adversidad y desarrollarse de manera positiva. Hasta el momento era vista como una característica individual, pero a lo largo de los años se ha introducido el concepto de la resiliencia familiar como la capacidad de la familia para auto repararse. La resiliencia relacional lo que pretende, antes que una “recuperación”, es estimular que los miembros de la familia, al afrontar juntos una crisis, profundicen sus lazos y refuercen su confianza propia y mutua, no sólo para afrontar el reto en ese momento sino para construir las herramientas que les permitan enfrentar la posible evolución futura de este reto y otras situaciones en el desarrollo normal del sistema. La resiliencia fue definida como los patrones positivos de comportamiento y las competencias funcionales tanto individuales como de la familia bajo estrés o circunstancias adversas, que determinan la habilidad de la familia para recuperarse manteniendo su integridad como unidad mientras asegura, y cuando es necesario restaura, el bienestar de los miembros de la familia y de la unidad familiar como un todo.
La resiliencia familiar se refiere a la capacidad de la familia para afrontar y superar situaciones adversas, manteniendo su cohesión y bienestar. Esto implica la habilidad de los miembros de la familia para trabajar juntos, apoyarse mutuamente y desarrollar estrategias para manejar el estrés y la adversidad. La resiliencia familiar también involucra la capacidad de la familia para adaptarse a los cambios y a las crisis, y para encontrar oportunidades de crecimiento y aprendizaje en medio de la adversidad. En este sentido, la resiliencia familiar es fundamental para el bienestar y la salud mental de todos los miembros de la familia.
En este contexto, la resiliencia familiar se puede describir como la capacidad de la familia para resistir y superar las dificultades, manteniendo su estabilidad y cohesión. Esto requiere la participación activa de todos los miembros de la familia, trabajando juntos para afrontar los desafíos y encontrar soluciones. La resiliencia familiar también implica la capacidad de la familia para aprender de sus experiencias y para crecer y desarrollarse como una unidad. En resumen, la resiliencia familiar es la capacidad de la familia para afrontar y superar las adversidades, manteniendo su bienestar y su cohesión.