La introspección es la reflexión de la conciencia, que se piensa a sí misma. Es mucho más importante que te conozcas a ti mismo que darte a conocer a los demás. Mi conciencia tiene para mí más peso que la opinión de todo el mundo. La introspección parte de la capacidad reflexiva que la mente tiene para ser consciente de sus propios estados. Permite a la persona conocerse mejor, analizándose a sí mismo para poder interpretar sus ideas y emociones. La introspección consiste, pues, en examinar nuestros pensamientos y sentimientos. Gracias a nuestra propia observación podemos conocer qué ocurre en nuestra mente. Esto, a su vez, puede llevarnos a reconectar con vivencias del pasado que hace falta elaborar para poder progresar. Conseguimos ser conscientes de nuestros estados mentales y emocionales según vamos viviendo experiencias. Esto facilita el autoconocimiento, que fomentará el desarrollo de la inteligencia emocional y la percepción de la psique en el momento que surge. La introspección es la mirada que una persona dirige hacia su interior, de esta manera se puede observar a uno mismo y a los estados de ánimo, y pensar sobre ellos. En la práctica diaria, la introspección permite reflexionar sobre las acciones, ideas, emociones y sentimientos propios para poder comprenderlos.