El temor a equivocarse, elevados niveles de ansiedad, una pobre confianza en sí mismo, pensar mucho en la opinión y aprobación de los demás, dificultad para asumir responsabilidades, la necesidad de tener certezas en relación a los resultados, entre otros, son solo algunas de las variables por las cuales una persona puede tener dificultades a la hora de tomar decisiones.
El temor de asumir responsabilidades: asumirnos responsables de nuestros actos es positivo, sin embargo, hacerse cargo de decidir y de las consecuencias que tendrán nuestras decisiones puede generarnos ansiedad, tanta que puede llegar a bloquearnos.
Es normal analizar, dudar y sentir angustia durante la toma de decisiones.
La ansiedad no es un problema en sí, pero es importante estar atento para que ésta no determine nuestra decisión.
El miedo a percibir culpa surge desde la creencia de que nuestras decisiones provocarán daño a otros o a nosotros mismos.
Este miedo es capaz de producir una gran angustia en la mayoría de nosotros.
El solo hecho de pensar en lo que podemos sufrir o hacer sufrir por una decisión, hace que la misma sea aún más difícil de tomar.
Las decisiones pueden generar consecuencias, positivas o negativas.
Las decisiones difíciles nos comprometen sentimentalmente, no siempre es posible pensar objetivamente.
La psicoterapia puede ayudarnos a desarrollar y trabajar en distintos factores psicológicos que influirían en tomar decisiones de una forma más asertiva.
Poder identificar, aceptar y manejar nuestras emociones, nos permite valorar de un modo más objetivo las diferentes alternativas y consecuencias de una decisión.
Resulta fundamental para procesar las experiencias previas a las decisiones, también para afrontar sus consecuencias.
No es necesario esperar que una elección sea totalmente buena o mala, basta entender que será lo suficientemente adecuada como para poder continuar.