La meditación es una práctica milenaria que ha sido utilizado en diversas culturas y tradiciones espirituales como el hinduismo, budismo y taoísmo, entre otras, con el objetivo de alcanzar la paz interior y la iluminación. La meditación implica centrar la atención y entrenar la mente para que se vuelva más consciente y tranquila. Su práctica regular te enseñará a reconocer y dejar pasar los pensamientos y emociones negativas, provocando una actitud de aceptación y calma.
Practica técnicas de respiración profunda. Inhala lentamente por la nariz y permite que tu abdomen se expanda. Exhala suavemente por la boca. La respiración consciente reducirá la respuesta de lucha o huida y disminuirá los síntomas de ansiedad.
Enfoca tu atención en el presente, notando tus sensaciones físicas, pensamientos y emociones sin juzgar. La atención plena puede ayudar a cortar el vínculo con los pensamientos ansiosos y disminuir su intensidad.
Conéctate con el entorno. Nombra colores a tu alrededor, describe en voz alta lo que estás sintiendo y toca objetos con diferentes texturas. Poco a poco volverás al momento presente alejándote de tus pensamientos negativos.
Cierra los ojos e imagina un lugar tranquilo y seguro. Visualiza los detalles de este lugar y siéntete presente en él. Practicar la relajación progresiva, en la que relajas conscientemente cada grupo muscular, también puede reducir la tensión física asociada con la ansiedad.
Recuerda que la práctica regular de esta técnica te ayudará a disminuir los síntomas de la ansiedad y sentirás mejoría en tu salud mental y emocional.