Separa el estímulo de la respuesta. No dejes que los acontecimientos u otras personas influyan en tus emociones o tu estado mental. Tú tienes el control – nadie puede hacerte estar triste, enfadado o nervioso, eso son respuestas a cada situación. Una vez que seas capaz de reconocerlas y tomes posesión de tus propias emociones – y seamos sinceros, son tuyas y de nadie más- entonces puedes, con la práctica, seleccionar las apropiadas para cada circunstancia.
Piensa en ello un poco como en la elección de un engranaje para un coche. O en los personajes de la película de Disney Del Revés– ¿cuál te ayudaría a conseguir el mejor resultado! De repente, te sientes transportado y es como si estuvieras reviviendo el momento. Tus emociones están conectadas a ese recuerdo, por lo que sentirás la misma sensación de excitación o calma que experimentaste la primera vez. Por tanto, puedes aprovecharte de esto para crear tu propio desencadenante. La próxima vez que te sientas súper relajado, toma una instantánea mental para grabar firmemente este recuerdo en tu memoria y, al mismo tiempo, crea tu propio punto de anclaje para que puedas desencadenarlo de nuevo voluntariamente.
Puedes crear un punto de anclaje basado en el sentido del tacto masajeando tu muñeca con el pulgar de la mano opuesta. Sólo se necesitan unas pocas repeticiones para crear un fuerte anclaje. De este modo, podrás desencadenar esa paz como de una tarde a la orilla del mar en tu próxima reunión súper estresante. Cambia las lentes. Contemplar la situación desde diferentes perspectivas para verla en su contexto es muy útil. Cuando estamos predispuestos en contra, nuestro enfoque es muy limitado y podemos ver las cosas fuera de perspectiva. Esto puede conducir al estrés o al bajo rendimiento. En su lugar, mantener la calma, da un paso atrás y mira las cosas a través de estas tres lentes: El Gran Angular – Pregúntate a ti mismo, en el contexto de todo lo que ocurre en tu vida, ¿cómo de importante es esta situación?
Amplía tu mente y mira dónde encaja este asunto en particular. Lente de visión trasera – Pregúntate, cuando ocurrió esta situación en el pasado, ¿cuál fue el resultado? Inspírate en el pasado para contextualizar el presente. Lente de visión delantera – Piensa en cómo te sentirás mañana respecto a este asunto después de una buena noche de sueño. Mira hacia el futuro para comprobar cómo de importante es este asunto para ti. El ejercicio de las lentes te ayudará a reposicionar tus circunstancias y a explotar nuevos remansos de paz y nuevas fuentes de soluciones creativas. Compartimenta. Confina el asunto que te preocupa de modo que no afecte a otras áreas de tu vida. La felicidad a largo plazo viene al equilibrar nuestras necesidades físicas, emocionales, intelectuales y espirituales.
Somos, después de todo, complejas personas completas. Sin embargo, a corto plazo, puede ayudar crear un cerco alrededor de algunos elementos particulares de nuestras vidas para que podamos seguir disfrutando de otros. Así, por ejemplo, si un proyecto no va bien en el trabajo, empaqueta esta experiencia aparte, no manifiestes tus frustraciones en casa y no estés de mal humor con tu media naranja. Incluso en el trabajo, mantener la calma, sólo porque un proyecto no vaya bien, no dejes que contamine el éxito de otras iniciativas que pueden ir bien y esto te ayudará a mantener la perspectiva y la sensación de trabajo satisfactorio. Una vez cercado el asunto en cuestión, piensa qué puedes hacer para concluirlo, cancelarlo o desentenderte de él. Es necesario que se resuelva rápidamente – no dejes que se convierta en una fuente permanente de estrés.
La capacidad para compartimentar y enfocarte positivamente en otros proyectos te ayudará a mantener tu sentido de la calma y autoestima. Hay muchas maneras de mantener la calma, como organizarse, hacer suficiente ejercicio y descansar, trabajar con mentores, una buena nutrición y muchas más. Estas son prácticas que pueden ayudarte a mantener el control y es necesario hacerlas antes de la crisis. En el calor del momento, sin embargo, serían técnicas como las anteriores – separar la respuesta del estímulo, observar la situación desde diferentes perspectivas y compartimentar – las que pueden ayudarte a lidiar con situaciones de alto estrés y mantenerte frío como el hielo.