La mente es como un paracaídas, no funciona si no está abierta. En estados de ansiedad o estrés, la neuroquímica del cerebro cambia. A veces, nuestras interpretaciones de la realidad y el cómo la vivimos puede activar patrones similares de neuroquímica cerebral. Así, estos patrones de pensamiento nos pueden llevar a sufrir un constante estado de malestar y ansiedad. Si piensas en blanco y negro, solo tienes dos patrones de pensamiento, o todo muy malo o todo muy bueno. Es decir, que cuando se cumplen tus expectativas, todo será genial, pero cuando no, todo será terrible y tendrás esa coz en forma de eco que no te dejará en paz. El razonamiento emocional implica que la toma de decisiones no está tan condicionada por la lógica o la intuición, sino por cómo te sientes. Visión de túnel se da cuando el patrón de pensamiento se rige por las vivencias más complicadas de la vida, asocias a tus relaciones y a todo cuanto te sucede con un determinado momento, normalmente de dificultad. La personalización constante también puede generar ansiedad, ya que todo cuanto ocurre malo a nuestro alrededor es nuestra culpa. Es necesario compartir responsabilidades y no martirizarse constantemente por los errores, para no proyectar ansiedad hacia el futuro.