Expresar nuestros sentimientos y emociones es una necesidad del ser humano, ya que estos forman una parte fundamental en nuestra vida. De a poco, comenzamos a acumular todas esas emociones y estas pueden terminar jugándonos una mala pasada y repercutir en nuestro estado emocional. Expresar y decir lo que sentimos nos sirve tanto para desahogarnos y separarnos de nuestras emociones, como para cambiar los pensamientos negativos por positivos. Además, encontrar el apoyo y el punto de vista de nuestro círculo nos hará sentir más valorados y queridos. Reducir el estrés ya que nos sentimos liberados y sacamos todas las emociones negativas de nuestro cuerpo, lo que mejora nuestro bienestar. Aumentamos nuestra empatía y nuestro nivel de compresión en el momento en que alguien nos expresa sus emociones. Mejora nuestra autoestima al sentirnos escuchados, comprendidos y aceptados, aunque tengamos malos pensamientos o emociones. Fortalecemos relaciones con las personas a las que les comunicamos nuestros sentimientos y creamos una conexión. También inspiramos confianza y credibilidad al ser honesto. Permitimos que nos conozcan más y las personas tengan una mejor percepción de nuestra personalidad, gustos, emociones y sentimientos. Podemos llegar a solucionar problemas e incluso prevenirlos a través de la comunicación, expresando cómo nos sentimos con respecto a una situación. Empezamos a ser conscientes de lo que sentimos y eso nos permite analizarnos y conocernos mejor a nosotros mismos, alcanzando así una coherencia entre lo que somos y lo que sentimos. Nos ayudará a ser nosotros mismos ya que cuando no decimos lo que pensamos o sentimos estamos ocultando una parte de nosotros y, en cierto modo, reprimimos nuestra personalidad.