Encuentre tiempo al menos algunas noches a la semana para que su hijo simplemente se relaje y no piense en horarios ni compromisos. Haga de la relajación una prioridad, ya sea una tarde tranquila en casa, leer juntos o simplemente dejar que su hijo disfrute de un tiempo de juego libre.
Pasar tan solo 30 minutos con su hijo cada día para repasar su día puede ayudarlo a sentirse escuchado y apoyado. Este momento individual puede ser durante la cena, mientras conduce hacia la escuela o antes de acostarse, lo que sea mejor para ambos.
Crea una rutina para la hora de dormir. La Dra. Altaha sugirió crear una rutina de 30 a 45 minutos antes de acostarse para ayudar a su hijo a relajarse de las actividades del día. Esto puede incluir leer, tomar un baño tibio o escuchar música relajante.
Si su hijo sufre de ansiedad, puede resultarle útil tener un diario de preocupaciones junto a la cama. Déjele que escriba sus preocupaciones del día antes de acostarse. Esto le ayudará a descargar sus pensamientos y a despejar la mente.
Supervise el uso que hace su hijo de la tecnología, establezca límites y hable con él periódicamente sobre las aplicaciones o plataformas que utiliza. Si mantiene un diálogo abierto, puede ayudar a su hijo a navegar por el mundo digital de forma más segura y responsable.
Como padres, debemos ser modelos a seguir. Si queremos que nuestros hijos reduzcan el estrés, nosotros también deberíamos reducirlo. Esto significa practicar lo que predicas: si puedes tomarte el tiempo para relajarte y manejar el estrés de manera saludable, es más probable que tu hijo haga lo mismo.