La gratitud celebra los logros y fomenta la humildad. Cuando una comunidad practica la gratitud, se reconocen los logros de cualquier tamaño: nada es demasiado pequeño para celebrarlo. Celebrar los logros, especialmente los conseguidos como comunidad, crea un sentimiento de humildad. La gratitud nos mueve a la acción. Cuando reconocemos todo lo que tenemos que agradecer, nos motiva a mostrar bondad a otra persona. La gratitud puede afinar nuestra conciencia de las necesidades de los demás. Una comunidad entera que practica la gratitud es una comunidad que ayuda activamente a satisfacer las necesidades de quienes la rodean. Digamos, por ejemplo, que estás agradecido por tener comida en la mesa. Debido a tu gratitud, eres más consciente de que otros pueden luchar contra la inseguridad alimentaria. Esto puede consistir en dar a una despensa local, servir en un banco de alimentos o invitar a alguien a comer. Cuando tu día se acelere, tómate un momento para reducir la velocidad, ser agradecido y notar lo diferente que se vuelve el mundo a tu alrededor. Lo mejor de la gratitud es que su impacto es durante todo el año, no sólo durante las fiestas. ¿Qué áreas de tu vida puedes poner en práctica la gratitud? Practicar la gratitud no sólo te transformará a ti, sino también a la comunidad que te rodea.