Se trata de una experiencia placentera que despierta en la persona una sensación de apreciación de la vida y satisfacción con el pasado. Estudios recientes indican que experimentar gratitud aumenta el afecto positivo, la satisfacción con la vida y el comportamiento prosocial, inhibe los comportamientos de hostilidad y conduce a mejorar el apoyo social y el bienestar durante las etapas de transición de la vida. El aumento del bienestar psicológico no sólo viene determinado por el hecho de sentir agradecimiento, sino también para el acto de dar las gracias, de expresar externamente el agradecimiento. Este acto de expresar gratitud conduce a una serie de experiencias subjetivas positivas y mejora la relación con el otro.
Varios estudios sugieren que la gratitud puede estar relacionada con la salud de varias maneras: disminuyendo el nivel de estrés, los síntomas depresivos o la ansiedad ante la muerte, mejorando la calidad del sueño, favoreciendo el crecimiento postraumático, previniendo el suicidio, promoviendo conductas saludables y, incluso, mejorando el funcionamiento cardíaco.