Los diversos factores que componen nuestro medio afectan directamente a la salud y al comportamiento. Lo hacen con bajo contenido informativo pero generan un estado de alerta, producen distintos efectos fisiológicos, comportan sobrecargas en los mecanismos reguladores del organismo y pueden alterar el rendimiento físico y psicológico de las personas. Muchos de los efectos ambientales a los que estamos expuestos, pueden aparecer a largo plazo pero sin embargo hay otros que se manifiestan más tempranamente en forma de estrés, ansiedad u otros. El ruido y las vibraciones tienden a generar perturbaciones en el sistema neurovegetativo y se conoce que el ruido es causa de cefaleas, irritabilidad, cambios de humor y altera el rendimiento de concentración. La temperatura y las condiciones atmosféricas influirán sobre nosotros de manera personal y cultural, y se considera que una temperatura es agradable cuando para nosotros es habitual mientras realizamos una actividad determinada. Las temperaturas elevadas alteran el bienestar, las relaciones sociales y el rendimiento. La contaminación, tanto física como química, afecta a las personas, especialmente a personas mayores y niños, y puede desencadenar depresión, insomnio, dificultad de juicio, tristeza, alteraciones en las relaciones sociales, incremento de la agresividad y alteración en el rendimiento de algunas tareas. La contaminación lumínica regula la vida social y laboral de las personas. Las radiaciones e ionización del aire alteran nuestra naturaleza de diferentes formas, y la falta de iones negativos en el aire puede generar malestar, abatimiento y diferentes síntomas que afecten al organismo físico y psicológico.