Las personas con más apertura a la experiencia y más honestas y humildes son las que presentan mejores actitudes y comportamientos a favor del cuidado del medio ambiente. Dado que se considera que el cambio climático y sus consecuencias se encuentran entre los desafíos más importantes para la humanidad y el ecosistema de la Tierra, es importante comprender por qué las personas adoptan o no actitudes y comportamientos ambientales. Una posible explicación para estos resultados es que las personas abiertas tienden a ser más inteligentes y mejor informadas, así como a estar más dispuestas a aceptar nuevas ideas, lo que les permite acceder a un conocimiento más completo sobre las consecuencias de las acciones humanas en el medio ambiente y sobre nuevos hábitos para reducir este impacto, motivando su conducta proambiental y facilitando la incorporación de nuevas formas de comportarse. En relación con la honestidad y humildad, el segundo rasgo más estrechamente vinculado al compromiso con el cuidado del medio ambiente, los autores plantean que, en la medida en que este rasgo está relacionado con una actitud de respeto hacia las demás personas y la cooperación con los otros, esto puede verse reflejado también en una actitud de respeto hacia el entorno y medio ambiente. Otros rasgos de personalidad, como la amabilidad y la conciencia también mostraron asociaciones significativas con la actitud y conducta proambiental, aunque en menor medida. Para los autores del metaanálisis, las personas amables, que tienen una mayor capacidad de empatía y compasión hacia los demás, pueden mostrar esta actitud proambiental por su empatía hacia las generaciones futuras o el mundo animal, impulsando su preocupación y compromiso hacia comportamientos proambientales.