La psicoterapia feminista es un tipo de terapia con un enfoque integrador que tiene en cuenta a la persona dentro del contexto en el que vive. Todas las personas habitamos en un mundo donde hay claros desequilibrios y desigualdades entre géneros como consecuencia de una sociedad predominantemente patriarcal y capitalista, y por ello todas las personas acabamos sufriendo sus consecuencias en algún momento. La diferencia con otras psicoterapias es que integra en la ecuación del proceso terapéutico el mundo y la cultura que rodea a la persona. Los roles y los mandatos de género nos articulan el modo de estar en el mundo y de relacionarnos con nosotras mismas y el resto de personas, y suele haber mucho sufrimiento en todo esto porque, al fin y al cabo, nos acabamos dando cuenta de que no somos del todo libres y estamos muy influenciados desde que nacemos. Este tipo de enfoque busca la raíz del problema. Se trata de entender y abordar no sólo el contenido, sino también el continente. La psicoterapia feminista busca mejorar la calidad de vida de todas las personas y reducir los niveles de sufrimiento a las que todas nos enfrentamos. Se trata de quitarse la venda y entender de dónde venimos y cómo el contexto nos afecta enormemente porque nos dota de estructura, roles, creencias y normas. Estamos en un momento en el que exigimos más flexibilidad a la hora de elegir quién queremos ser y de eso se trata precisamente, de tener la libertad de poder elegir y, por tanto, de recuperar nuestro control y poder para poderlo llevar a cabo. Para ser felices primero hay que ser libres, y para ser libres las desigualdades y los desequilibrios tienen que ir desapareciendo con dosis terapéuticas de feminismo.