La psicología de la mujer es diferente de la del hombre, se dirige al desarrollo de la identidad femenina. Actualmente no existe un concepto claro y bien definido de lo que es la identidad femenina más allá de la maternidad o de la lozanía, la belleza y el atractivo sexual. La psicología de la mujer requiere especialmente comprender su mundo emocional, y los profundos condicionamientos sociales de los que la mujer ha sido victima durante generaciones. La mujer es la madre y la maestra del mundo, su condición natural es la de pilar fundamental de las culturas, las sociedades y los hombres. El desarrollo de la identidad femenina se puede comprender como el proceso de transformación de una mujer en bruto en una dama. El concepto de dama de honor, en su sentido filosófico, se ha borrado de nuestra cultura, y las mujeres carecen de referencias claras y concretas acerca de lo que es su identidad psicológica, su fuerza femenina y sus roles culturales, más allá de los asignados convencionalmente como madre, nodriza, objeto erótico, o figura delicada y hermosa a la que hay que proteger. La psicología de la mujer implica un trabajo muy concreto, tanto del mundo interno como de las relaciones con el mundo externo. Comprender lo que es la feminidad auténtica y el hecho de Ser mujer más allá de la imagen narcisista a la que los medios de comunicación conducen a la mujeres. Comprender lo que es la fuerza femenina y cómo aplicarla para ser feliz. Se tratan las bases para el desarrollo del carácter femenino. Tener autocontrol, comprender el mundo emocional y tener dominio de las propias emociones e impulsos, de manera que se pueda ir limpiando los aspectos negativos del corazón. Liberarse de las inhibiciones, miedos, inseguridades y la represión. Estos están asociados al rol de criatura delicada y débil que se ha obligado a adoptar a la mujer. Disfrutar de una sexualidad satisfactoria en una relación afectiva y sincera con el hombre mas allá de los bloqueos sexuales derivados del narcisismo personal. Dejar de vivir para los demás y la vida de los demás, empezar a vivir la vida propia. Esto es un elemento cultural y educativo que tiene especial fuerza en la psicología de la mujer que hay que comprender.