La música es una de las herramientas fundamentales que utilizamos los seres humanos, y está científicamente comprobado que tiene influencias directas sobre el estado de ánimo y la calidad de vida. Diversos estudios han demostrado que escuchar música influye directamente en las personas, tanto de manera positiva como negativa, con efectos inmediatos y resultados duraderos. Todos percibimos la música de manera diferente, y hay un estilo indicado para cada uno de nosotros, dependiendo de cómo nos sintamos. Fácilmente asociamos una canción o un estilo musical con nuestro estado de ánimo, y reconocemos cuando una canción nos parece alegre o triste. Hay veces que nos identificamos de tal forma con una canción que al escucharla inmediatamente cambia nuestro estado de ánimo. Teniendo en cuenta el tempo de la canción, las canciones de tempos lentos traen sensaciones de calma y serenidad, mientras que las canciones de tempos rápidos traen sensaciones alegres y excitantes. Las notas agudas, frecuentemente actúan sobre el sistema nervioso provocando una actitud de alerta y aumento de los reflejos. Los sonidos graves suelen producir efectos contrarios, facilitando la relajación y produciendo una tranquilidad extrema. La música es por tanto un estímulo fundamental en la vida de los seres humanos, nos entretiene, nos divierte, nos distrae, nos ayuda a afrontar los problemas, estimula los sentidos, nos motiva, nos inspira, nos relaja… en definitiva, tiene el poder de elevar el estado de ánimo por encima de las preocupaciones.