Para que puedas empezar tu camino en la autocompasión, te dejamos a continuación algunas señales que indican que tienes una buena autocompasión, o ideas para empezar a trabajar ganar confianza en una misma y aceptarse.
Diálogo interno autocompasivo
¿Cómo resuenan los pensamientos en tu cabeza?
¿Con qué voz propia te hablas?
La manera en la que nos tratamos refleja muy bien el nivel de autocompasión que tenemos.
Si te observas sin juzgarte, sin presionarte, sin criticarte.
Identifica cuándo, cómo y por qué te hablas mal.
La forma en la que te hablas es la forma en la que piensas sobre ti.
Respeta tus tiempos
Conoce qué cosas te hacen sentir mejor.
Aprende qué te sienta bien y en qué momento.
Permítete transitar todas tus emociones, estar triste, enfadada, alegre…, a tu propio ritmo y conociendo tus necesidades, tus deseos.
Aprende a estar contigo
A veces tendemos a evitar el malestar, el dolor.
Pero, para perdonarte y acompañarte es necesario que aprendas a pasar tiempo contigo mesma, a vincularte contigo, a trabajar tu apego emocional.
Dedícate tiempo de calidad.
Puede ser algo activo como ir a yoga o leer un libro, pero también puede ser un descanso pasivo, simplemente no hacer nada y estar contigo.
Visualiza tu niña interior
Imagina que observas a tu yo de pequeña.
Imagina que ha tenido un mal día o que algo no le ha salido como esperaba.
Visualízate hablando con ella:
¿le dirías lo que te dices a ti misma ahora?
¿Te tratarías con la misma autoexigencia y perfeccionismo?
Piensa que todo el mundo puede cometer errores, ser tu peor juez solo complica más las cosas.