La necesidad de un apego seguro, calidez humana, ocurrencia y aceptación incondicional.
Necesidad de autonomía y competencia
Necesidad de espontaneidad y juego.
Necesidad de límites realistas
Necesidad de libertad de autoexpresión
Según el propio Young si los padres no garantizan a su hijo todas estas necesidades emocionales primarias, se crea una frustración en el pequeño que se desarrollará con el tiempo hasta el punto de marcarle como adulto.
Aunque estamos hablando de necesidades que son universales, toman una forma propia basada en el temperamento y el carácter del niño, de modo que debemos intentar que las tenga pero adaptadas a cómo sea nuestro hijo
Por lo tanto, depende de los padres aprender a escuchar y leer las necesidades de su hijo, a distinguir la necesidad de un abrazo o un mimo del simple capricho de que mamá o papá se queden más tiempo.
Por eso es importante que los padres aprendan a seguir sus instintos y a leer el corazón.
Con la ayuda de su hijo, sabrá cómo satisfacer mejor sus solicitudes.
De este modo, teniendo una relación estrecha con el niño sabremos si esas necesidades emocionales se van cubriendo y si nuestro hijo crece sano en lo que respecta a la gestión de las emociones.