Una persona vulnerable es aquella que tiene un ambiente personal o familiar debilitado. Es el nivel de riesgo de un ciudadano de perder sus bienes, propiedades o su sistema de sustento y el de su familia. Por ejemplo, está en riesgo de exclusión social una persona de más de 50 años que acaba de perder su empleo o también un refugiado recién llegado a un país desconocido. Los niños, las mujeres y los ancianos son considerados los más vulnerables. Además, este concepto se relaciona con la situación social, política, económica y cultural de las personas. Una persona puede estar en una situación de venerabilidad por situaciones de origen físico como terremotos, sequías, inundaciones o enfermedades, u otros tipos de amenazas como la contaminación, hambruna, accidentes o pérdida de empleo. Los grupos vulnerables son, entre otros, minoritarios en determinados tipos de países más desarrollados: migrantes, refugiados, aquellas personas que vivan en regiones específicas, dentro de un país, y que ésta sea de extrema pobreza, los privados de libertad, las personas con educación limitada, desempleados, mujeres embarazadas, entre otros. Las personas migrantes se encuentran generalmente en situación de vulnerabilidad, debido a que no viven en su país de origen y enfrentan diversos tipos de dificultades como otro idioma, diferentes costumbres y cultura, y problemas económicos y sociales. Las niñas, niños y adolescentes son un grupo al que se le ha dado una atención especial, debido a su alta vulnerabilidad social. Ésta está causada por la dependencia necesaria del adulto para su desarrollo y bienestar en una sociedad. Los adultos mayores también representan a un grupo vulnerable a causa de su dependencia hacía otros para su cuidado y bienestar, ya que muchos no tienen las capacidades funcionales para ejercer sus derechos. Son personas vulnerables aquellas que son discriminadas por su género e identidad sexual, es decir, por su orientación sexual y la atracción que siente emocional y afectiva por otra persona.