Escuchar y empatizar es clave, así que tómese el tiempo para escuchar atentamente las preocupaciones de su hijo. Fomente conversaciones abiertas haciendo preguntas abiertas. Evite desestimar sus sentimientos; en cambio, hágale saber que es normal sentirse nervioso o asustado. Comparta sus propias experiencias para ayudar a normalizar sus emociones, pero permita que su hijo dirija la conversación. Recuerde que la validación es clave: reconozca sus miedos y asegúreles que no están solos. La práctica hace al maestro, así que ayude a su hijo a desarrollar confianza practicando con anticipación. Si es posible, visite la escuela, camine por los pasillos, ubique áreas importantes como los baños y conozca a su maestro antes del primer día. Incluso dedicar una o dos horas a familiarizarse con la escuela puede ayudar a reducir la ansiedad. Practique cosas como recorrer los pasillos o abrir su casillero hasta que se sienta como algo natural. Además, priorizar el descanso y la relajación es fundamental para aliviar el nerviosismo de la vuelta al cole. Ayude a su hijo a adaptarse a un horario de sueño adecuado para la escuela obligándolo a acostarse más temprano y limitando el tiempo que pasa frente a una pantalla antes de acostarse. Enseñarles a los niños técnicas de relajación puede ayudarlos a controlar el estrés. Los ejercicios de respiración profunda o la simple visualización pueden hacer maravillas.