Ser eficiente es una habilidad vital para lograr el éxito. Sin embargo, el exigente entorno laboral actual presenta desafíos constantes, como la gestión de múltiples tareas, la procrastinación y la búsqueda de la perfección. Como resultado, podemos sentirnos abrumados, lo que puede dificultar el progreso, incluso en tareas sencillas como responder un correo electrónico. Dejar tareas sin terminar, como escribir un correo electrónico pero no enviarlo, codificar sin probar o hablar con un cliente pero no cerrar la venta, puede llenar nuestra agenda sin lograr ningún progreso real. Esto puede provocar frustración, ansiedad y agotamiento, haciéndonos sentir que hemos trabajado duro pero no hemos logrado mucho. Antes de que nos demos cuenta, nos sentimos abrumados por nuestra interminable lista de tareas pendientes. Si tus listas de tareas pendientes se siguen extendiendo, te da miedo revisar tu correo electrónico o te pones ansioso al realizar una tarea, pensando en las otras que no estás haciendo, te siente abrumado y probablemente al borde del agotamiento. En lugar de hacer las cosas, te estás comprometiendo demasiado y asumiendo más de lo que puedes manejar. Esto puede resultar en lo que en psicología se llama un momento de pánico conocido como respuesta de congelarse, volar o luchar.