Si eres nuevo/a en esto de meditar no te pierdas esta lista de consejos.
Entabla amistad con tu mente.
Cuando estés practicando, hazlo sabiendo que tus pensamientos no van a parar.
Medita con intención amable hacia todos esos pensamientos, especialmente los negativos.
Intenta no evitarlos o quedar atrapado en ellos: simplemente obsérvalos y conduce tu atención de nuevo hacia la respiración.
Cuanto más practiques esto, más fácil te va a resultar y más pronto descubrirás que la clave para silenciar la mente reside en ser completamente indiferente a todos tus pensamientos.
Siéntate en una postura cómoda.
Hay un montón de taburetes y cojines de meditación en el mercado.
Elige la opción más confortable para ti.
Antes de invertir en un taburete, intenta simplemente apilar unos cuantos cojines y construir una rutina.
Pero si sentarte en el suelo te resulta pesado, date permiso para sentarte en una silla o incluso en un sofá.
Ninguna regla dice que la meditación sólo es efectiva si se practica en el suelo.
Mantén tus metas pequeñas y alcanzables.
Empieza con el objetivo de meditar todos los días durante al menos 10 minutos durante siete días seguidos.
En cuanto cumplas tu objetivo, aumenta el tiempo de meditación a partir de ahí.
Más vale cantidad que calidad.
Deberías practicar despreocupándote por completo de la calidad de tus meditaciones, y en lugar de eso, luchar por la cantidad.
En otras palabras, ser lo más coherente posible.
Medita diariamente, sin falta, siempre que puedas.
Descubrirás que la calidad de tus experiencias internas solo mejora en función de la cantidad o del número de veces que te sientas.