Empieza con algo pequeño. Así como entrenas tus músculos, tu mente debe ser entrenada. Es importante que ejercites la atención plena incluso tres minutos diarios, en quietud y en silencio, llevando tu atención a la respiración. Inhalando y exhalando, observando cada uno de los movimientos en tu caja torácica y el estómago.
Medita a tu manera, la que te resulte más cómoda. No te sientas limitado por esas poses que sueles ver en las fotos de las redes sociales. La meditación es mucho más que una instantánea para Instagram. Puedes incluso meditar caminando, mientras observas la naturaleza alrededor. Presta atención a cada una de las sensaciones físicas de tu cuerpo al caminar, el flujo de tu respiración, las sensaciones del aire, el viento y la gravedad en tu cuerpo, y todo lo que escuchas y lo que puedes ver.
Medita sentado, acostado o caminando, pero dale a tu mente la posibilidad de aquietarse y conectar con tu cuerpo y lo que necesita.
Medita con un propósito. La meditación es un proceso muy activo. Después de todo, enfocar tu atención en un solo punto es difícil. Lo que realmente ayuda al proceso, es involucrarse intencionalmente con lo que estás haciendo. Aunque no es necesario repetir mantras ni objetivos contundentes, es bueno tener una intención positiva en cada meditación.
Puedes poner como intención de tu práctica de meditación, agradecer por el día que vivirás o simplemente pedir que cierto dolor físico disminuya.
Vigila tu atención. Tu mayor obstáculo para la meditación eres tú mismo o, más específicamente, tu mente. Pero la buena noticia es que puedes controlarla. Si notas que te invaden continuamente pensamientos, vuelve al presente y a tu respiración.
Verás como esto se vuelve más fácil con la práctica. Practica meditación todos los días. No pospongas tu práctica de meditación, porque después de hacerlo un par de veces, finalmente, lo dejarás por completo. ¿Nuestra sugerencia? Empieza a meditar una vez al día por la mañana, sin importar a qué hora te despiertes.
Verás cómo con el tiempo, se volverá una rutina saludable, y no una obligación.