Entender y nombrar las emociones: Esto es algo muy importante para nuestra salud mental y es importante aprender a identificar, observar y describir las emociones, además de comprender qué funciones adaptativas y comunicacionales desempeñan.
Algo que podemos hacer para entrenarlo es nombrar en voz alta la emoción presente en algún momento del día e intentar reconocer los diferentes componentes de la emoción.
Cambiar la respuesta emocional: con ello, buscamos disminuir la frecuencia de emociones indeseadas, cómo detenerlas o cómo cambiarlas.
Chequear los hechos: consiste en cambiar la respuesta emocional cambiando la forma en que pensamos sobre los eventos que generan dicha respuesta.
Acción opuesta: Se trata de cambiar una emoción que no encaja con los hechos o a la cual no podremos hacerle frente de la manera más habilidosa en el momento, aprendiendo a actuar en contra de dicha emoción.
Disminuir la vulnerabilidad emocional: Algunas acciones que podemos llevar a cabo incluirían realizar actividades que aumenten nuestro sentido de autoeficacia, autocontrol y competencia; anticiparse situaciones futuras, planificando los resultados y habilidades que serán necesarias o cuidar el cuerpo mediante la dieta, el sueño o el ejercicio físico, con el fin de disminuir la reactividad emocional.
Manejar las emociones extremas: consiste en disminuir el sufrimiento emocional sin hacer cosas que puedan empeorar la situación.
Habilidad STOP: Consiste en detenerse momentáneamente, dar un paso atrás y respirar profundamente para a continuación observar qué sucede alrededor y dentro de uno, observar los hechos sin juzgarlos para saber qué opciones tenemos disponibles y preguntarse qué queremos de la situación, cuáles son nuestras metas.
Habilidades TIP: son formas rápidas de modificar la activación emocional mediante la fisiología.
Autocalmarse: consiste en aumentar la compasión con nosotros mismos y autovalidarnos.
Mejorar el momento: existen diferentes estrategias para ello, como construir un lugar seguro en nuestra imaginación, focalizarnos únicamente en una cosa a la vez, tomar referencia en otras situaciones en las que hemos superado la crisis o llevar a cabo estrategias de relajación, entre otros.