1. Conecta con tu entorno
Cuando vivimos instantes de dificultad solemos tener la sensación de que el mundo ha perdido su sintonía, que todos van en una dirección y nosotros en otra.
Debemos detenernos y tomar conciencia de que no estamos solos.
Atrévete a conectar, a apoyarte en los buenos amigos, en tu familia, en aquellas personas que de verdad saben escucharte y son capaces de ofrecer ayuda.
Aceptar la ayuda de nuestro entorno nos permite fortalecernos, sentirnos más seguros para tomar nuevas decisiones y recuperar la esperanza.
2. El dolor intenso no perdura eternamente: podrás volver a respirar
Nadie puede cambiar lo que ha sucedido.
Los hechos son los que son y tenemos todo el derecho a sentirnos enfadados, tristes, abatidos…
No obstante, hemos de tener en cuenta que las situaciones complejas no van a durar siempre.
El dolor no es perdurable y día a día las cosas irán mejorando.
Debemos permitirnos “fluir” con la propia vida.
Hay instantes de dificultad, momentos de oportunidad y días de auténtica felicidad.
3. El cambio es parte de la vida
Este aspecto enlaza con lo que señalábamos antes: la vida fluye y está en continuo movimiento y ello implica que los cambios son inevitables, pero aferrarnos de forma eterna al dolor es opcional.
No lo hagas, no te encalles…
La adversidad debe invitarnos a encender los motores innatos de la adaptación que todos tenemos integrados en nuestro cerebro.
Afinas tus emociones en busca de renovadas ilusiones, acepta todo lo ocurrido y poco a poco permítete avanzar, deja que el transcurrir de los días te invite a mirar al horizonte.
4. Ponte nuevos objetivos
Lo ocurrido ya no tiene vuelta atrás, no se puede cambiar, la única opción ahora es aceptar y asumir.
Tu primera acción para hacer frente a esa adversidad es tomar una decisión, proponerte un objetivo sencillo y fácil de asumir.
Más adelante vendrán los objetivos más arriesgados.
Pero, para empezar, nos sirven los más fáciles, los más terapéuticos: sal a caminar, queda con amigos, haz un viaje, intenta disfrutar…
5. Crea una imagen positiva de ti mismo
Ya conoces esa imagen de ti mismo sufriendo, siendo tocado por la pena, el fracaso, la ausencia o el desengaño.
Es una imagen que ya te es familiar.
Ahora, toca crear una nueva.
El desarrollo de la autoconfianza es clave en estos momentos, es la vía mediante la cual podrás hacer frente al día a día, resolver problemas y confiar en tus instintos.
Esta es otra de las claves para la resiliencia, para irla desarrollando y fortaleciendo.
6. Mantén la perspectiva de las cosas
Aunque tengamos que hacer frente a eventos muy dolorosos, es necesario mantener el control y una adecuada perspectiva de las cosas.
Si te han abandonado, ello no significa que no tengas derecho a ser feliz de nuevo.
Si has perdido a alguien, no debes caer en ese pozo en el cual negarte a sonreír de nuevo o a ilusionarte por la vida.
Ten perspectiva, atiende a tu corazón.
7. Cuida de ti mismo
Tienes amigos, tienes familia, hay personas que te quieren y que están ahí para ayudarte cada día.
Sin embargo, quien de verdad debe cuidar de ti, eres tú mismo.
No debes olvidar que mereces ser feliz de nuevo.
Por ello, no dudes en favorecer tu salud física y emocional.
Sal a caminar, mantén una dieta adecuada, favorece el desahogo emocional y proyecta, proyecta planes, ilusiones…
No dejes de pensar en el futuro.