Existe muchas maneras de estresarse menos por los exámenes: Comienza a estudiar el día que el maestro o profesor diga que tomará un examen. De este modo, no te quedará todo para el último minuto. Programa el horario de estudio. Colócalo en tu calendario o programa una alarma en tu teléfono para recordarlo. Concéntrate en partes más pequeñas de material durante las sesiones de estudio, para que sean más fáciles de abarcar. Pregúntale a un compañero de clase si pueden estudiar juntos para mantenerte al día. Intenta hacer ejercicios de respiración para relajarte. Recuérdate que no tienes que obtener una calificación perfecta en todos los exámenes. Todos podemos equivocarnos; por eso, pon los errores en perspectiva. Piensa en ellos como una oportunidad para aprender para la próxima vez. Si tu ansiedad es demasiado intensa como para manejarla sin ayuda, habla con uno de tus padres, un maestro, un profesor o el consejero escolar. Ellos pueden ayudarte a aprender formas de superarla. Tal vez te sugieran que visites a un terapeuta, quien también te puede ayudar. La ansiedad ante los exámenes no desaparecerá de la noche a la mañana. Pero enfrentarla puede ayudarte a manejar mejor el estrés, aun cuando no estés rindiendo un examen.