La terapia de exposición prolongada es una forma de psicoterapia para el trastorno de estrés postraumático, también conocido como PTSD. Este modelo le enseña a las personas a acercarse gradualmente, o sea poco a poco a esos recuerdos y esos sentimientos, emociones, esas memorias, relacionadas al trauma. Es una terapia utilizada en pacientes que hayan experimentado o estado expuestos a un evento traumático.
El modelo particular es para mayores de 18 años, y si la persona es menor, el modelo basado en evidencia para estos es CBT enfocado en el trauma. Básicamente este tipo de terapia lo que hace es que enseña al individuo o a la persona a que se vaya acercando gradualmente a los recuerdos, emociones y otras situaciones asociadas al trauma. La terapia tiene una duración aproximada de 8 a 15 secciones, es decir unos tres meses, para una duración por sesión de 60 a 90 minutos una vez a la semana, y de modo individual.
Y, según González, todo dependerá de la adherencia al tratamiento por parte del paciente. Al manejar este modelo psicoterapéutico, se expondrá a estos pacientes a actividades, lugares o personas que le recuerden el trauma. El tratamiento tiene cuatro componentes primordiales, siendo estos la psicoeducación, utilizada para normalizar el evento de trauma, la técnica de exposición en vivo, la técnica de exposición imaginaria y la técnica de procesamiento emocional. Normalizamos que esos síntomas que estás sintiendo son completamente normales para personas que han pasado por trauma.
En la exposición imaginaria la persona revisita y recontar de manera verbal el proceso en ese evento traumático, y esa parte de la terapia ayuda al procesamiento del trauma y obtener una perspectiva realista del mismo. Mientras que la exposición en vivo se trabaja luego de la exposición imaginaria, y en este caso les ayuda a confrontar repetidamente, situaciones, actividades y lugares que anteriormente eran evitados. Las sesiones de psicoterapia son grabadas y existe una aplicación usada por los terapeutas llamada “PE” de “Prolonged Exposure”, en la cual se graba cada una de las sesiones.
Su propósito: que los pacientes escuchen el evento de trauma todos los días mientras duran las sesiones para poder procesarlo. Entre las principales tareas brindadas por los profesionales se encuentran practicar técnicas de relajación cada día, practicar la exposición imaginaria y escuchar la exposición en vivo. La terapia de exposición prolongada ayudará a los pacientes a: Modificar pensamientos disfuncionales, reducir síntomas de ansiedad disfuncional, reducir pensimientos disfuncionales, promover enfrentamiento de miedos al hablar con detalles del evento traumático. Ayuda, en gran medida, a que el paciente se dé cuenta que la consecuencia que ellos esperan que ocurra no es real, que es más bien un pensamiento que está asociado con ese evento traumático.