La terapia de feedback, comúnmente conocida como biofeedback, es una herramienta valiosa en la rehabilitación, ya que permite a las personas adquirir un mayor control y conciencia de sus respuestas fisiológicas, mejorar la función motora, aliviar el dolor y modificar patrones de respuesta no deseados. El biofeedback es una técnica que permite a los individuos obtener información en tiempo real sobre las funciones fisiológicas de su cuerpo, como la actividad muscular, la frecuencia cardíaca, la respiración y la temperatura de la piel, entre otros. También información y retroalimentación sonora, auditiva, kinestésica y propioceptiva sobre la actividad que está realizando. El proceso de biofeedback puede incluir o no la colocación de sensores en el cuerpo del individuo para medir y registrar variables fisiológicas específicas. Estas variables pueden incluir la actividad eléctrica de los músculos, la frecuencia cardíaca, la respiración, la temperatura de la piel, el nivel de sudoración y el patrón de ondas cerebrales, entre otros. Existen técnicas de biofeedback que no requieren ninguna colocación de sensores en el cuerpo, como la utilización de un sensor Kinect para los ejercicios de rehabilitación. El objetivo principal del biofeedback es mejorar la autorregulación y el autocontrol de las funciones corporales. Se utiliza en una variedad de áreas, como la rehabilitación, la gestión del estrés, el tratamiento del dolor crónico, los trastornos del sueño, los trastornos de ansiedad y otros problemas de salud física y mental. A través de la retroalimentación proporcionada por el biofeedback, las personas aprenden a reconocer los patrones de respuesta de su cuerpo y a realizar cambios intencionales para modificar esas respuestas.