El ejercicio de las tres sillas es una técnica para entrar en contacto con distintas partes de ti, experimentando cómo se siente cada aspecto en el momento presente. Para empezar, coge tres sillas y colócalas de manera que se miren entre sí y estén en disposición triangular. Luego, piensa sobre alguna situación o aspecto de ti misma/o que frecuentemente te cause problemas y te provoque duras autocríticas. Designa una silla como el lugar que va a ocupar ese crítico interno, otra como la parte de ti que se siente juzgada y criticada, y la tercera, como el lugar en el que se sienta la voz de un observador sabio y compasivo. Vas a interpretar estas tres partes de ti — tú, tú y tú — . Puede parecer algo tonto al principio, pero quizá te sorprenda lo que surge una vez que permites realmente que las sensaciones fluyan con libertad. Ahora ocupa la silla del observador compasivo. Llama a tu sabiduría más profunda, permitiendo que muestre su comprensión y preocupación por ambas partes, tanto la crítica como la criticada. ¿Qué le diría tu voz compasiva a la crítica, qué percepción tiene? ¿Qué le dice la voz compasiva al criticado? Intenta relajarte, permitiendo que el corazón se calme y abra. ¿Qué palabras compasivas brotan de manera natural? ¿Cuál es el tono de tu voz? Tierno, amable, cálido… ¿Qué postura has adoptado, relajada, equilibrada, centrada…? Después de terminar el diálogo, refleja lo que acaba de ocurrir. ¿Tienes alguna nueva percepción de cómo te tratas a ti misma/o, de dónde viene tus patrones, nuevas formas de pensar sobre la situación — desde perspectivas más productivas y de apoyo — ? Al pensar en lo que has aprendido, mantén la intención de tratarte de una manera más saludable y amable en un futuro.