La desconexión emocional está relacionada con la dificultad para identificar y experimentar diversas emociones. Puede llegar a englobar muchas dificultades emocionales, como por ejemplo, represión, negación, bloqueo, enganche o desconocimiento de nuestras propias emociones. Funciona como un mecanismo de defensa que provoca dificultades para conectarse emocionalmente con uno mismo y por ende, con los demás. Esta desconexión nos hace funcionar en “piloto automático” sin darnos cuenta de lo que sentimos, separando la parte racional de la emocional.
Hay algunas señales que pueden alertarnos de que sufrimos o alguien de nuestro alrededor padece esta desconexión emocional. Comportamiento de desapego y falta de empatía hacia los demás y hacia uno mismo. Sentirse emocionalmente adormecidas y/o confusas. Tendencia a mostrar una gran racionalidad ante situaciones con carga emocional, infravalorando las emociones, tanto las suyas como las de los demás. Presentar dificultades para establecer relaciones profundas con los demás.
Existe una dificultad para identificar y nombrar lo que están sintiendo.