Para abordar la situación en la que tu pareja no cumple tus expectativas, es esencial reconocer que las expectativas son algo natural en cualquier persona, basadas en la necesidad de anticipar y querer tener algo. Sin embargo, cuando estas expectativas esconden necesidades que cubrir, insatisfacciones pasadas o frustración constante, eso puede complicar las cosas. Es importante identificar qué se espera y por qué, ya que esto puede revelar heridas no cerradas o necesidades insatisfechas. Muchas expectativas en una relación de pareja son irreales y surgen porque hemos idealizado una situación que el otro no puede cumplir, generando frustración, rabia o decepción.
Una forma de abordar esto es separar lo que se cree necesitar, que suele ser irreal, de los mínimos necesarios para estar bien en la relación. Esto implica conocerse a uno mismo y al otro, explorar el motivo de nuestras expectativas y ser conscientes de si estamos volcando frustración en la otra persona. A menudo, intentamos llenar carencias pasadas a través de nuestras expectativas, lo que puede llevar a insatisfacción y conflictos en la relación.
Reconocer que las expectativas pueden llevar a la insatisfacción y a presionar a la pareja para cambiar innecesariamente es crucial. Para reajustar tus expectativas, puedes seguir algunas pautas como establecer mínimos necesarios para la relación, conocerte a ti mismo y al otro, y entender el origen de tus expectativas. Si después de esto te das cuenta de que el problema lo has generado tú mismo a través de necesidades, miedo a la soledad o necesidad de control, buscar ayuda psicológica puede ser un paso importante hacia el bienestar. Las expectativas son necesarias pero deben basarse en la realidad y en necesidades reales, no en estándares poco realistas o problemas pasados.