Aprender a desapegarte emocionalmente mientras se mantienen límites claros es la clave para encontrar la paz.
Establece los que serán tus límites saludables
Si decides que es hora de separarte emocionalmente de esa persona, pero debes seguir en contacto con ella por la razón que sea, el siguiente paso es trabajar en los límites que necesitas para establecer un espacio seguro para ti.
Puedes seguir saludando y respondiendo a esa persona por educación, pero limitando la interacción a lo indispensable.
Es un proceso que consiste en mover a alguien de tu círculo cercano al de los simples conocidos.
Quita a esa persona del pedestal donde la tenías
Pon tiempo y espacio de por medio
Si te es posible, evita a esa persona lo más posible, si no, reduce los encuentros y las interacciones al mínimo.
Además, es importante que te enfoques en ti y dejes de preocuparte o estar pendiente de lo que esa persona hace, dice o piensa.
Limita la relación al motivo que mantiene el vínculo
Debes interactuar con esa persona sólo para lo indispensable.
Enfócate en lo que puedes controlar
Significa, por ejemplo, que reconoces que las elecciones o acciones de la otra persona no son tu responsabilidad ni requieren tu aprobación, por lo que no te deben afectar.
Tu atención se centra en ti y en cuidarte a ti mismo, no en cambiar nada de la otra persona.