La terapia centrada en el cliente recalca además el impacto que las relaciones sociales y el entorno pueden tener en la persona, por ello ofrece un espacio seguro sin juicio en el que el terapeuta y cliente se relacionan de igual a igual. Ofrece la posibilidad al cliente de ser autentico y derribar las defensas y experiencias anteriores que le limitan para florecer. Un terapeuta centrado en el cliente, en la persona, le ayuda a reconocer su propia capacidad de crecimiento y autosanación personal. Con el uso de estas respuestas genera que el cliente se sienta escuchado y comprendido, la persona encuentra un espacio seguro y sin juicio donde continuar hablando y adentrándose en un tema. Poco a poco, mejorará su capacidad de autocomprensión y autovalidación, el terapeuta le acompaña en el proceso. Algunos cambios que pueden generarse en esta terapia son: Capacidad para hallar fortalezas Derribar mecanismos de defensa, culpa e inseguridades Mayor autoconciencia Apertura a la experiencia Aceptación y reconocimiento de las emociones positivas y negativas Mayor confianza en uno mismo, confiar en el criterio propio Relaciones más sanas y sinceras Mayor libertad, mejora en la autoexpresión