Muchas cosas pueden afectar tu deseo sexual. A la hora de indagar qué puede estar pasando, hay que mirar el “todo”, pues está muy relacionado tanto con tu cuerpo como con tu mente, salud, emociones, relaciones, entorno, en fin…con todo lo que te esté sucediendo en el momento. Sin embargo, en general, hay varias cosas que pueden afectar tu apetito sexual: Cambios hormonales. Embarazo, parto y/o lactancia (amamantar). Estar pasando por la perimenopausia, menopausia o andropausia. Estar tomando medicamentos que afecten el deseo sexual. Alcohol y drogas. Enfermedades. Estrés. Ansiedad. Depresión. Problemas de autoestima. Haber vivido experiencias traumáticas como abuso y/o violencia. Estar pasando por cambios grandes en tu vida como la pérdida de un ser querido, de tu trabajo, una ruptura, mudanza, nacimiento, entre otros. Cansancio. Problemas en tu relación. Tener dolor durante el sexo. Problemas en el sexo como dificultad para llegar al orgasmo o para sentir excitación sexual, como el trastorno del deseo sexual hipoactivo (TDSH).