La Psicología Orientada a Procesos o Trabajo de Procesos es un modelo multidisciplinar que busca favorecer el cambio individual y colectivo, aspira a desarrollar el crecimiento tanto personal como social.
Desarrollado desde 1970 por el Dr. Arnold Mindell y sus colegas, ofrece una nueva manera de trabajar con aquellos aspectos de nuestra vida que experimentamos como problemáticos o dolorosos.
Los síntomas físicos, los problemas personales y de relación, los conflictos de grupo y las tensiones sociales, cuando los abordamos con curiosidad y respeto, pueden guiarnos a nueva información y conocimiento que es vital para el crecimiento personal y grupal.
Tiene sus raíces en la Psicología Jungiana, en el Taoísmo, en la Física y en la Psicología Sistémica.
El Trabajo de Procesos tiene la firme creencia de que aún dentro del conflicto más difícil, se encuentra su propia solución.
Brinda un marco de referencia práctico a través del cual, individuos, familias o colectivos, pueden conectarse con una mayor conciencia y creatividad.
Este acercamiento orientado-a-procesos lleva a la psicología más allá del trabajo individual y la introduce en las áreas de la conciencia social, el desarrollo organizacional y la facilitación grupal consciente.
Más aún, lleva a la política más allá de la crisis de dirección y la resolución de problemas.
La conduce hacia la creación de comunidad, uno de los intereses más sagrados y perennes de los seres humanos.
Desde la perspectiva del trabajo con grupos orientado-a-procesos, los problemas internos, las dificultades en la relación, las tensiones grupales y sociales e incluso los sueños son considerados como aspectos interrelacionados dentro un proceso creativo que está intentando surgir.
Confiando en la inherente sabiduría de la diversidad y usando una metodología precisa que nos ayude a descubrir lo que hay detrás del conflicto, podemos aprender a transformar las dificultades y convertirlas en aliadas del cambio y el crecimiento.
La Psicología Orientada a Procesos nos proporcionará las herramientas para abordar el cambio desde una nueva perspectiva basada en el concepto de democracia profunda, cuya filosofía sostiene que para poder resolver el conflicto y crear comunidades sustentables, todas las voces deben tener la oportunidad de expresarse e interactuar.
Sólo entonces, el conflicto puede convertirse en una oportunidad para crear verdadera democracia—una en la que todas las partes son valoradas y contribuyen a la totalidad.