El Trastorno bipolar (TBP, antiguamente conocido como enfermedad maniaco depresiva) forma parte del grupo de los Trastornos del estado de animo junto a los trastornos depresivos, y se encuentra entre las enfermedades más debilitantes de nuestra sociedad, ejerciendo un gran impacto en el funcionamiento social, emocional y laboral. Es un trastorno grave de origen genético, crónico y recurrente, que debuta antes de los 18 años en 50-60% de los pacientes. Los síntomas del TBP (Trastorno Bipolar) se caracterizan por episodios de manía o hipomanía (humor eufórico o irritable) alternando con episodios de depresión. El diagnóstico es clínico y se realiza a través de una buena anamnesis y exploración del estado mental, entrevistando al paciente y a sus familiares (profesores u otras personas si es posible) y valorando si el paciente cumple criterios DSM-V. El tratamiento es fundamental: La psicoeducación, orientada a mejorar la adherencia, detección precoz de recaídas, estructurar la vida del paciente y aumentar la conciencia de la enfermedad. El tratamiento de elección es el tratamiento farmacológico (antipsicóticos atípicos, y estabilizadores del humor) combinado con psicoterapia.