La terapia Gestalt se centra en la conciencia del “aquí y ahora”. Su objetivo principal es ayudar a las personas a comprender y experimentar sus emociones y pensamientos actuales, en lugar de centrarse exclusivamente en el pasado o el futuro. Esta terapia busca integrar los diferentes aspectos de la persona, incluidas las emociones, pensamientos, comportamientos y sensaciones físicas. Además, en lugar de analizar los problemas de manera aislada, se centra en fomentar la conciencia holística y la responsabilidad personal. Numerosos estudios respaldan la efectividad de la terapia Gestalt para una variedad de problemas psicológicos, como la ansiedad, la depresión y los trastornos de la personalidad. La naturaleza experiencial y centrada en el presente de la terapia puede ser especialmente útil para aquellos que buscan un enfoque práctico y vivencial para la resolución de problemas. Aun así, está claro que los resultados pueden variar según la persona y el problema específico, pero muchos individuos informan mejoras significativas en su bienestar emocional y en la gestión de conflictos después de participar en la terapia Gestalt. La terapia Gestalt puede no ser adecuada para todas las personas, algunas pueden sentirse incómodas al enfrentar directamente sus emociones, así como pueden preferir un enfoque más estructurado y analítico. También tiene limitaciones a la hora de tratar trastornos mentales graves, dado que se enfoca en el “aquí y ahora” puede no abordar completamente los problemas arraigados en experiencias pasadas. Existe una posible resistencia a la autoexploración, en el caso de que la persona no quiere revelar sus emociones más íntimas. Si se prefiere un enfoque terapéutico más estructurado y dirigido, la naturaleza menos formal de este tipo de terapia puede parecer desorganizada o menos efectiva. Sin embargo, su método centrado en el presente y su énfasis en la conciencia personal pueden proporcionar a muchas personas las herramientas necesarias para el crecimiento y la transformación.