La terapia Gestalt se utiliza con numerosos trastornos psicológicos y emocionales, en los que se debe potenciar la toma de conciencia, el desarrollo personal y la autoestima.
Al poner el foco en el aquí y ahora, el paciente puede fijar su atención en el presente y ser consciente de cómo ha llegado al punto donde se encuentra.
Para conseguir tomar conciencia del momento actual, el terapeuta puede formular preguntas como las siguientes: ¿qué está pasando ahora? o ¿qué estás sintiendo en este momento?
La toma de conciencia va a permitir que se puedan concretar las fórmulas que nos acerquen a la autorrealización.
La aceptación es el paso que nos permite sentirnos mejor con nosotros mismos y fortalece la autoestima.
El diálogo es muy importante y la relación entre el terapeuta y el paciente es clave para su éxito.
El diálogo es la vía que tiene el psicólogo para ayudar a la persona en su camino hacia el autoconocimiento.
Vive ahora, experimenta lo real, responsabilízate de tus actos y acéptate tal y como eres.
Estas son las cuatro ideas clave de la terapia Gestalt.
En definitiva, se trata de una opción que, más allá de las críticas recibidas, persigue el desarrollo personal del individuo.
Cabe señalar que los profesionales que quieran aplicar esta terapia no solo deben contar un Grado en Psicología, sino también con algún tipo de especialización.
Todos los conocimientos formativos le permitirán ayudar a los pacientes a desarrollar su potencial y a guiarlos en su proceso de crecimiento personal.