Dedica tiempo periódicamente a esa persona. Pase lo que pase, una amistad se demuestra dedicando momentos a compartir experiencias con esa persona.
Acuérdate de las fechas simbólicas.
Presta tu ayuda.
Expande su círculo social si así lo desea.
Invierte en la honestidad.
Utiliza el humor.
La amistad se demuestra con hechos.
Mantener una amistad no es algo que dependa de nosotros mismos y de nuestra existencia.
Se trata de un vínculo emocional y afectivo que debe ser alimentado desde sus dos extremos y que, si no se cuida, con el tiempo se marchita.
Una amistad se demuestra dedicando momentos a compartir experiencias con esa persona.
De no ser así, es muy probable que no ocurra algún evento que enfrente a las dos personas, pero el hecho de que vayan pasando los meses y no se haya hablado hará que, por mucho que se tenga un buen recuerdo de ese amigo o amiga, llegue un punto en el que se deje de contar con su amistad.
Así pues, es bueno reservar ciertos momentos a conversar con ese amigo o amiga.
Aunque no se encuentre cerca, las nuevas tecnologías permiten hablar de manera similar a lo que ocurriría en un diálogo en persona.
No hay excusa para no tener un contacto regular.
Recordar una fecha significativa, especialmente si tiene que ver con una vivencia compartida, muestra a las claras que para nosotros esa persona es importante.
Más allá del cumpleaños hay muchos otros días memorables: el día en el que iniciamos un viaje, el día en el que se produjo la primera conversación, etc.
Si sabes que la otra persona está pasando por un mal momento, no busques cualquier excusa para no ofrecer tu ayuda.
Hay quienes intentan evitar este tipo de situaciones simplemente porque no saben cómo afrontarlas y tienen miedo de lastimar a la otra persona haciendo que piense en lo que le preocupa, pero en cualquier caso salir de la zona de confort es recomendable, porque lo que puede perderse no es nada en comparación a lo que puede ganarse.
Hacer que entre en contacto con otras personas de tu círculo social no solo enriquece su vida y es en sí un regalo.
Además, sirve para que tu amigo o amiga te conozca mejor, a través de aquellos que también te conocen.
La amistad es un espacio en el que nos podemos permitir ser muy honestos.
Si haces que la honestidad te defina en este tipo de relaciones sociales, estarás demostrando que de ti pueden esperar un acceso casi directo a tus pensamientos y opiniones, y que no estarán entablando una amistad con una fachada.
Las relaciones de amistad son aquellas en las que el humor tiene más valor, ya que se puede bromear con muchas más cosas, siempre que se haga dejando claro que son para reír juntos.
Por ello, unas risas ayudan a relativizar la importancia de los problemas, lo cual hace que los diálogos basados en este sentido del humor genuino se conviertan en un espacio seguro en los que cada uno puede actuar tal y como es sin miedo a ser juzgado.