Una persona vulnerable es aquella que tiene un ambiente personal o familiar debilitado. Es el nivel de riesgo de un ciudadano de perder sus bienes, propiedades o su sistema de sustento y el de su familia. La situación en la cual las personas, hogares y grupos no obtienen puestos de trabajo de calidad y/o estables; las redes sociales son débiles; el acceso a los servicios públicos es irregular. Son los que se denominan “nuevos pobres”, generalmente familias que tenían ingresos, que pasaron a estar en paro y a depender de los subsidios de desempleo para después tener que acudir a los servicios sociales y a organizaciones de beneficencia como Cáritas Diocesanas o similares, o a comedores sociales. La principal causa de la vulnerabilidad social es la desigualdad de oportunidades. El desempleo, lleva a la pobreza y esta a la falta de oportunidades a nivel de educación, vivienda, salud, alimentación y relaciones sociales, lo que desemboca en la marginalidad que a su vez trae conflictos sociales. La gravedad de la existencia de personas, grupos y comunidades que sufren de alguna condición de vulnerabilidad, es que esta condición supone a mediano y largo plazo conflictos, violencia y otros problemas sociales que acabarán por afectar la estabilidad del estado en el que se presentan.